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La Naturaleza del Mal según Hannah Arendt

El mal no es nunca `radical´, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Es un `desafío al pensamiento´, como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar una cierta profundidad, ir a las raíces y, en el momento mismo en que se ocupa del mal, se siente decepcionado porque no encuentra nada. Eso es la `banalidad´. Sólo el bien tiene profundidad y puede ser radical Hannah Arendt en "Eichmann en Jerusalén" (24 de julio de 1963, carta a Gershom Scholem), en Una revisión de la historia judía y otros ensayos . Barcelona, Paidós, 2005, página 150 .

La alegría y la lucha

La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria misma Mohandas Gandhi

El fuego que quema por dentro

¿Y cuándo será el incendio? ¿Qué se quemará? ¿Qué combustible usaré? ¿Parecerá un accidente o será mejor que parezca intencional? No parece, pero la vida de un piromaniaco es muy difícil. Muchos detalles que retener, preparar todo cuidadosamente para el incendio y luego de él, recortar diarios y guardar videos. Sin embargo lo más arduo es no poder contarles a mis colegas del departamento de bomberos de mi nuevo pasatiempo.

Frente al Pelotón de Fusilamiento

La historia que más me ha impresionado en mi vida, la más brutal y al mismo tiempo, la más humana, se la contaron a Ricardo Muñoz Suay en 1947, cuando estaba preso en la cárcel de Ocaña, provincia de Toledo, España. Es la historia real de un prisionero republicano que fue fusilado en los primeros días de la guerra civil en la prisión de Ávila. El pelotón de fusilamiento lo sacó de su celda en un amanecer glacial, y todos tuvieron que atravesar a pie un campo nevado para llegar al sitio de la ejecución. Los guardias civiles estaban bien protegidos del frío con capas, guantes y tricornios, pero aun así tiritaban a través del yermo helado. El pobre prisionero, que sólo llevaba una chaqueta de lana deshilachada, no hací a más que frotarse el cuerpo casi petrificado, mientras se lamentaba en voz alta del frío mortal. A un cierto momento, el comandante del pelotón, exasperado con los lamentos, le gritó: -Coño, acaba ya de hacerte el mártir con el cabrón frío. Piensa en nosotros, que tenemos...

Sé agradecido

Para practicar plenamente el arte del aikido, debes calmar el espíritu y regresar al origen. Limpiar el cuerpo y el espíritu removiendo malicia, egoísmo y deseo. Sé siempre agradecido por los dones recibidos del Universo, tu familia, la Madre Naturaleza y tus semejantes los Seres Humanos  Morihei Ueshiba