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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos propios

Ausencia Presente

Espero que puedas perdonarme… . Pero a pesar del tiempo y las diferencias que nos distancian, yo siento aún  la misma pasión que te confesé aquella noche de verano. Y desde ese momento  lo único que me importó fue tu amor, por eso me desentendí de las amenazas de tu padre. Hoy sólo puedo ser el aire que respiras y así estaré muy dentro tuyo siempre...

La Marioneta

  Se despertó inusualmente con más energía y la luz del día llenó sus ojos con un color diferente. Los movimientos eran completamente suyos.  La caja de madera, será para más adelante, tiene un plan y el mundo entero anhela conocer. Con inexplicable alegría recoge los harapos de hilos de sus muñecas y tobillos, se arregla su ropita  y se  alista hacia lo impredescindible.  Cerca de la puerta se sienten unos ruidos. Se detiene y deja su cuerpecito tieso, tiene experiencia en ello. Voces de lamento llenaron la habitación. El titiritero yace en su lecho, inánime y líbido. Le espera una caja de madera. La pobre marioneta sintió congoja y entendió que incluso que aquellos que mueven los hilos no dejan de ser la marioneta de otros titiriteros.

El Crímen Menos Esperado

Dicho sea entre nosotros ese asunto hubiera habido que liquidarlo de una forma más precisa, pero él no se tomaba nada a la ligera, por eso lo respetábamos. En vez de un hartero disparo o una apuñalada a traición, la invitaba a cenar, pasaban interminables tardes juntos. De un día para otro la dejó de ver y ella de a poco se fue extinguiendo, lentamente fue perdiendo el espesor de su vida. En el momento menos pensado apareció muerta. Inmediatamente después, le llevamos su paga y sólo hallamos la prueba que también los más duros pueden morir por amor.

La Niñera

Buscaron por cielo y tierra , como siempre hacían, hasta alcanzar la candidata perfecta. Aunque nunca supieron cómo, siempre consiguieron a la niñera que ellos consideraron la indicada, la perfecta para su rol. Y tenía que ser así, pues el pequeño era singular y a la misma vez el tirano de esa casa. Tenía dos años, y aunque su media lengua era acotada, dominaba a sus padres con la destreza de un domador. Sus deseos eran órdenes y ellas eran cuestión de vida o muerte. Por otro lado, la situación ameritó a que las cosas se den así; esperaron tener un hijo por más de una década, siendo objeto de cuanta terapia de fertilidad pudieron afrontar, pero la suerte les mostró siempre su cara más hostil. La tendencia cambió cuando conocieron en un crucero a un doctor rumano, quien primero supo granjearse su amistad, para luego hacerles una propuesta en el plano profesional. El doctor Turanosfe les prometió el milagro de la vida, de aquella que se enraiza en el propio corazón y que lueg...

El hombre de los sueños

Él disfrutaba dormir, su mundo eran los sueños, la almohada su cordón umbilical. Se siente libre cuando los párpados se juntan, cuando todo pierde la lógica y adquiere la consistencia de aquello que es misteriosamente coherente, aunque su esencia es esquiva. No hay lugar ni horario para su afición: el tren, reuniones de trabajo, ratos libres y cualquier lugar donde la somnoliencia puede alcanzar su climax. No le interesa las cuestiones sociales ni la interacción. Él sólo sabe que el placer no está en lo sensible, en lo que los sentidos llegan a su extremecimiento, pues el tiempo se encarga de hacer que la vejez diluya aquello que hoy te arranca alegría. Abraza "la alegoría de la caverna" y en cada pernoctación el viaja al mundo de las ideas y quiere quedarse allí. Ansía que las tres dimensiones no lo limiten, pues en los sueños todo es posible. Allí es feliz, hasta que su peor pesadilla se hace realidad: se despierta.

Un Pobre Diablo

Vencido por la rutina, asediado por las exigencias laborales, jaqueado por el stress, apremiado por las obligaciones y hastiado de la monotonía, decidió que era tiempo de tomar vacaciones. El hecho no era irse a un lugar específico, sino dejar de ser él por un tiempo. Puede que los lugares propicien ciertas situaciones, pero el verdadero descanso empieza muy dentro del alma y se adapta a las locaciones menos esperadas. Con todo, esa fue su premisa y sin pensarlo dos veces, reboleó su traje a un rincón y salió al mundo sin más equipaje que una sonrisa. Al poco tiempo comenzó a notar el contraste de estos días de ensueño en su pesada cotidianidad. Pues, descontracturado, se permitía licencias que en su día a día eran impensadas. Y fue allí dónde supo trabar amistades nuevas, tender la mano al necesitado, ofrecer consuelo al sufrido y el hombro al desahusiado. Se extrañó a sí mismo ayudando a quién lo necesite sin pedir nada a cambio, incluso había empezado a sentir la necesidad de ama...

Desembosado

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar. Por ello Ramírez pensó que contar cómo se encontraba con su amante era anecdótico. Con detalles cinematográficos describió cómo se encontraban, dónde iban, la forma de desnudarse, el modo que la pasión los consumía y las ansias de verse de nuevo cuando se despedían. Sin pestañar, el impasible doctor mandó a sus asistentes a que le aumenten la dosis de tranquilizante a Ramírez y que tengan especial cuidado cuando él sale al patio, pues puede arruinar algunas de las estatuas del manicomio . 

La Política y sus Monstruos

  Ya había cruzado el reino y alcanzó lo que para él era su destino. Desensilló de su corcel, tomó su escudo y su lanza. Su marcha se dirigió hacia la cueva donde se supone que el dragón habita. Atrás quedaron su amada, sus compañeros de armas, su iglesia y su comunidad. Sabe que el combate será desigual, sin embargo confía que no hay rosas sin espinas, y es en esa creencia se basa su ciega fe para conseguir la victoria. Ingresó a paso firme, al final del extenso y oscuro corredor se vislumbraban unas luces, como de una puerta abierta al infierno, un resplandor anaranjado se escapaba del fondo. Cauteloso se acercó y cuando consideró prudente aceleró sus pasos con toda furia para llevar a cabo el combate de su vida. En cambio, no halló ninguna bestia infernal, tan sólo doce hombres desalmados que lo golpearon brutalmente hasta la muerte, bajo la atenta mirada del despótico rey. Después su cuerpo aparecería desmembrado y parcialmente quemado por todo el reino, a los fi...

Mi Ex

Hace unos días creí ver a mi ex. En realidad no era ella, era otra mujer que me hizo recordarla, pero la experiencia de verla y al mismo tiempo no hacerlo removió mis recuerdos como lo hace el viento de otoño con las hojas que caen de los árboles. Nuestra relación fue una montaña rusa: comenzó despacio y luego llegó el vértigo de la pasión. Tuvimos altibajos, dimos muchas vueltas, gritamos, lloramos pero también nos alegramos juntos. Al final todo pasó y la experiencia nos la llevamos en la piel.  A veces pienso que la vida es un cúmulo de experiencias y aunque la pasé muy bien, sé que no volvería a sacar boletos con ella .

El Viejo Espejo

Hoy me levanté temprano como siempre, y para mi sorpresa en el baño me descubrí frente al espejo una buena cantidad de arrugas. Cuando me recuperé del shock, pensé que algo estaba mal, pues las arrugas no salen de un día para otro. Quizás vi mal, y todavía con un pie en el mundo de los sueños, la mente me jugó una mala pasada. Seguí con mi rutina. A la noche antes de irme a dormir, de nuevo entré al baño y no sólo que las arrugas estaban allí, sino varias hebras blancas se empezaban a entretejer en mi raleada melena. Perplejo comencé a buscarle explicaciones. Y es cierto que ya tengo un buen tiempo en esta vida, pero me mantengo en forma, sigo teniendo ganas y la misma fuerza de siempre en todo lo que emprendo. Esto no puede ser que me esté pasando a mí si yo me siento bien. Pero comprendí que el tiempo es un recaudador de impuestos y que nos cobra a todos en el universo su cuota instántea de permanecer en la realidad. Con mucho dolor caí en cuenta y con una resignación atroz, de...

El Ajedrez en un País Populista

El problema del ajedrez en los países populistas no ha sido abordado hasta el momento con la seriedad que se lo merece. Casi siempre los jugadores son los mismos, uno en base a prevendas que simulan derechos y en base de invocar monstruos trata de cerrar filas. Su juego se caracteriza en el discurso que todos somos peones, pero en el fondo, la reina quiere ser rey eterno, sus caballos son rápidos y sus alfiles no siguen las casillas de su color. En sus torres se atesoran los bienes que sus humildes peones producen día a día.  Del otro lado hallamos a un jugador tímido que no se pone de acuerdo que acción seguir y no junta fichas ni siquiera para empezar un partido. Confundido sólo hace movimientos torpes y poco orgánicos, sin ninguna intención brinda con su presencia un plafón necesario para que haya un juego. Lamentablemente este es el panorama de los últimos 70 años donde parece que en el tablero hay una competencia pero simplemente es un acuerdo de antemano.

Avaricia sin Límites

Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana , la última vez que nos vimos le dije que no quería hablar más con él, que era un abusador de confianza, un ladrón, un mal amigo … Se quedó con el negocio en el que éramos socios y a mi espalda, con mi novia. Lo que no supo él fue que mi orgullo era irrenunciable, por eso cuando le disparé tenía cara más de sorpresa que de susto. Con disimulo lo enterré en mi jardín trasero, pero como siempre lo que tiene nunca le alcanza y pretende entrar a la sala.

Castigo Anticipado

-Sacame de acá! -aullaba desde su celda el ladrón. Burlón, el comisario se fue alejando de los calabozos. Siguió y alcanzó el sopor de las oficinas administrativas, para ganar la calle más tarde. Después, llegó  al segundo piso de un pequeño departamento y una mujer, después de besarlo apasionadamente, le preguntó: -¿Esta vez por qué lo encerraste a mi marido?- -Sólo quería volver a verte. Desde mañana te venís a vivir conmigo. ¿Tenés champán? - Si, en la heladera. Abrumado, el ladrón se aferra a la esperanza que no noten un cambio en el gusto de la bebida espumante.

Amor sagrado

La conocí apenas llegué a esta ciudad. A pesar de estar rodeada de gente, ella sobresalía del resto. Una luz especial la cubría y mirá que creo en milagros... pero este me pareció maravilloso. De repente sentí sensaciones olvidadas. Sin esperarlo una tarde apareció en mi oficina y desde allí se nos hizo el hábito de encontrarnos todos los miércoles. Y debo confesarte que me saltearía toda la semana para estar esa horita y media junto a ella. En esa intimidad, ella me cuenta todos sus problemas, me pide consejo. También me enteré que le gusta tocar la guitarra, como a mí, y que los días de lluvia son sus preferidos. En cada palabra suya, me apiado de sus inseguridades, odio aunque no debo, al estúpido de su novio que no sólo no la valora, sino  que en el fondo hasta un ciego se daría cuenta que no la quiere. Pero bueno, me tengo que conformar con la delicadeza de su perfume, con la inocencia de su mirada y la perfección de su boca, que con una palabra suya pondría de cabeza mi v...

Clases especiales

- Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte , así me dijo mi madre, pero hoy no le haré caso. Tampoco obedeceré que no copie en los exámenes ni que tampoco estudie. Ella no lo entendería, pero con mi profesora compartimos algo más que el salón de clases. Y mientras voy conciliando el sueño siento su perfume en mis manos y me extremezco con sólo pensar en el próximo encuentro.

Sólo para reuniones sociales

Con nuestro mecánico de confianza salí a recorrer la ciudad. Primero me llevó al parque para jugar con niños que allí había. Luego, fuimos a la casa de la madre de mi madre, quien al verme me abrazó fuertemente. Más tarde, la anciana se despidió con ternura y regresamos a casa. Mis padres estaban en la puerta. Mi madre ansiosa se adelantó: - ¿y?. - Es excelente, casi un niño real. Ellos se abrazaron emocionados y me condujeron de nuevo a la caja de cartón hasta la próxima reunión social.

El Escapista

El pueblo reunido en la plaza, frente al templo, contempla el esfuerzo de un hombre por quitarse  las ligaduras que lo retienen. Cadenas, sogas, esposas y un par de grilletes son los oponentes de este infeliz que lucha por ser libre. La gente tiene enfocada su atención a sus movimientos y a las expresiones de su cara. Un leve rumor empieza a surgir desde la muchedumbre,  mientras unos a otros se miran y mueven la cabeza de un lado hacia otro. De la iglesia, sale el cura con sotana y un libro bajo el brazo,  meditabundo observa el espectáculo.  De pronto, llega un auto. Una mujer con un ramillete y vestido blanco desciende para colocarse al lado del que está maniatado. Con una sonrisa dulce en sus labios lo mira, mientras el cura se acerca para comenzar con el rito. En el pueblo las emociones son dispares. Hay quienes lloran, otros se emocionan, algunos incluso llegan a ponerse contentos, pero otros sufren una angustia pues un destino similar en breve les acontecerá...

El invisible

El pasa imperceptiblemente entre jóvenes, adultos y niños. Su paso lento lo mantiene las 24 horas, de lunes a lunes con denuevo,  inexorablemente. En enero es un niño en pañales, pero para diciembre es ya un anciano con cuatro estaciones en su haber. Entre borracheras y juegos de pirotecnia, muere y resucita, siendo el mismo y a la vez otro distinto, para seguir su viaje de doce meses. Feliz Año Nuevo para Todos!!!!!

Hazaña de Noche Buena

Mi padre, amante de la caza, se le ocurrió una presa exótica. Él bien sabía que sólo en Navidad se le presentaba la chance. Así  que esa oportunidad, se aprestó con su rifle frente a la chimenea y pasada la medianoche sentimos un estampido. Nuestra madre nos impidió ir a ver. Sólo sé que después papá vino y nos regaló un trineo enorme lleno de regalos, pero con la condición que no le contemos a nadie su hazaña de aquella Noche Buena.  Este cuento participò en el concurso de microrrelatos de Antinavidad de la Internacional Microcuentista.

Amor narcótico

El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. El derecho igual. Los brazos quieren abandonar su rigidez contumas para estrecharse a tu figura. Cada vez que te acercas, exploro cada capa de tu ropa para imaginarme tu piel lozana y radiante. Creo que puedo sentirte cuando traes la morfina a la tarde, y me susurras que pronto estarè bien, mientras la droga empieza a recorrerme llevàndose el dolor, agradezco todos los días haber tenido el accidente para haberte conocido.