Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Microrrelatos

Amigos antaño

Hacía años que se conocían, solo unos segundos desde que se habían mirado directamente al alma. Temblaban. De miedo, de pasión amenazando con salir de sus venas. Se quedaron mudos largo rato, solo así. Anhelándose, perteneciéndose, destinados a no ser. Por surbautista, lo leí en microcuentos.es

El pozo

 Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. “Este es un mundo como otro cualquiera”, decía el mensaje. Luis Mateo Díez

Ausencia Presente

Espero que puedas perdonarme… . Pero a pesar del tiempo y las diferencias que nos distancian, yo siento aún  la misma pasión que te confesé aquella noche de verano. Y desde ese momento  lo único que me importó fue tu amor, por eso me desentendí de las amenazas de tu padre. Hoy sólo puedo ser el aire que respiras y así estaré muy dentro tuyo siempre...

La búsqueda

Te presiento en las matrículas de los coches, en la cola del cine, en los laberintos de conservas y envasados de algún centro comercial. Te busco entre la muchedumbre de la calle Gran Vía, mirando un maniquí con ropa de marca, preguntándome si habrá un saludo o un giro de cabeza, si nos miraremos a los ojos, o buscaremos un pretexto entre los huecos del asfalto. Te busco en las llamadas perdidas, en los mensajes sin asunto y detrás de las puertas. Pero solo te encuentro en mi cabeza. Pablo de la Rua

La Marioneta

  Se despertó inusualmente con más energía y la luz del día llenó sus ojos con un color diferente. Los movimientos eran completamente suyos.  La caja de madera, será para más adelante, tiene un plan y el mundo entero anhela conocer. Con inexplicable alegría recoge los harapos de hilos de sus muñecas y tobillos, se arregla su ropita  y se  alista hacia lo impredescindible.  Cerca de la puerta se sienten unos ruidos. Se detiene y deja su cuerpecito tieso, tiene experiencia en ello. Voces de lamento llenaron la habitación. El titiritero yace en su lecho, inánime y líbido. Le espera una caja de madera. La pobre marioneta sintió congoja y entendió que incluso que aquellos que mueven los hilos no dejan de ser la marioneta de otros titiriteros.

El Crímen Menos Esperado

Dicho sea entre nosotros ese asunto hubiera habido que liquidarlo de una forma más precisa, pero él no se tomaba nada a la ligera, por eso lo respetábamos. En vez de un hartero disparo o una apuñalada a traición, la invitaba a cenar, pasaban interminables tardes juntos. De un día para otro la dejó de ver y ella de a poco se fue extinguiendo, lentamente fue perdiendo el espesor de su vida. En el momento menos pensado apareció muerta. Inmediatamente después, le llevamos su paga y sólo hallamos la prueba que también los más duros pueden morir por amor.

Después de la guerra

El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada del otro. Alejandro Jodorowsky

Tres Deseos

Pidió ser generoso. Los otros dos los regaló. José Miguel García Navarro

Cambio de aires

Se asomó a la ventana a fumar el cigarrillo de la tarde. Los chicos no tardarían en volver del entrenamiento, con los deberes a medias, y la cena aún sin preparar. La rutina se pegaba a la piel de los días y no había manera de quitarle ese olor a rancio, a archivo de funcionario cubierto del polvo de lustros. De repente se levantó el viento, y su primer soplido consumió el cigarrillo en un instante. Mantuvo la torre de ceniza erguida entre los dedos, pero la siguiente ráfaga la derrumbó sin piedad. Alguien se estaba fumando su vida y apenas se estaba enterando. Aplastó la colilla en el cenicero. Pidió por teléfono una pizza cuatro estaciones y brindó con cerveza a la salud de ese enemigo invisible que se ocultaba tras el reloj de cocina. Al menos podía celebrar que aún era capaz de convertir un miércoles en viernes. Purificación Menaya, El rincón de la bruja de chocolate   Lo leí en la Internacional Microcuentista

El hombre de los sueños

Él disfrutaba dormir, su mundo eran los sueños, la almohada su cordón umbilical. Se siente libre cuando los párpados se juntan, cuando todo pierde la lógica y adquiere la consistencia de aquello que es misteriosamente coherente, aunque su esencia es esquiva. No hay lugar ni horario para su afición: el tren, reuniones de trabajo, ratos libres y cualquier lugar donde la somnoliencia puede alcanzar su climax. No le interesa las cuestiones sociales ni la interacción. Él sólo sabe que el placer no está en lo sensible, en lo que los sentidos llegan a su extremecimiento, pues el tiempo se encarga de hacer que la vejez diluya aquello que hoy te arranca alegría. Abraza "la alegoría de la caverna" y en cada pernoctación el viaja al mundo de las ideas y quiere quedarse allí. Ansía que las tres dimensiones no lo limiten, pues en los sueños todo es posible. Allí es feliz, hasta que su peor pesadilla se hace realidad: se despierta.

Un Pobre Diablo

Vencido por la rutina, asediado por las exigencias laborales, jaqueado por el stress, apremiado por las obligaciones y hastiado de la monotonía, decidió que era tiempo de tomar vacaciones. El hecho no era irse a un lugar específico, sino dejar de ser él por un tiempo. Puede que los lugares propicien ciertas situaciones, pero el verdadero descanso empieza muy dentro del alma y se adapta a las locaciones menos esperadas. Con todo, esa fue su premisa y sin pensarlo dos veces, reboleó su traje a un rincón y salió al mundo sin más equipaje que una sonrisa. Al poco tiempo comenzó a notar el contraste de estos días de ensueño en su pesada cotidianidad. Pues, descontracturado, se permitía licencias que en su día a día eran impensadas. Y fue allí dónde supo trabar amistades nuevas, tender la mano al necesitado, ofrecer consuelo al sufrido y el hombro al desahusiado. Se extrañó a sí mismo ayudando a quién lo necesite sin pedir nada a cambio, incluso había empezado a sentir la necesidad de ama...

Desembosado

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar. Por ello Ramírez pensó que contar cómo se encontraba con su amante era anecdótico. Con detalles cinematográficos describió cómo se encontraban, dónde iban, la forma de desnudarse, el modo que la pasión los consumía y las ansias de verse de nuevo cuando se despedían. Sin pestañar, el impasible doctor mandó a sus asistentes a que le aumenten la dosis de tranquilizante a Ramírez y que tengan especial cuidado cuando él sale al patio, pues puede arruinar algunas de las estatuas del manicomio . 

Mi Ex

Hace unos días creí ver a mi ex. En realidad no era ella, era otra mujer que me hizo recordarla, pero la experiencia de verla y al mismo tiempo no hacerlo removió mis recuerdos como lo hace el viento de otoño con las hojas que caen de los árboles. Nuestra relación fue una montaña rusa: comenzó despacio y luego llegó el vértigo de la pasión. Tuvimos altibajos, dimos muchas vueltas, gritamos, lloramos pero también nos alegramos juntos. Al final todo pasó y la experiencia nos la llevamos en la piel.  A veces pienso que la vida es un cúmulo de experiencias y aunque la pasé muy bien, sé que no volvería a sacar boletos con ella .

El Viejo Espejo

Hoy me levanté temprano como siempre, y para mi sorpresa en el baño me descubrí frente al espejo una buena cantidad de arrugas. Cuando me recuperé del shock, pensé que algo estaba mal, pues las arrugas no salen de un día para otro. Quizás vi mal, y todavía con un pie en el mundo de los sueños, la mente me jugó una mala pasada. Seguí con mi rutina. A la noche antes de irme a dormir, de nuevo entré al baño y no sólo que las arrugas estaban allí, sino varias hebras blancas se empezaban a entretejer en mi raleada melena. Perplejo comencé a buscarle explicaciones. Y es cierto que ya tengo un buen tiempo en esta vida, pero me mantengo en forma, sigo teniendo ganas y la misma fuerza de siempre en todo lo que emprendo. Esto no puede ser que me esté pasando a mí si yo me siento bien. Pero comprendí que el tiempo es un recaudador de impuestos y que nos cobra a todos en el universo su cuota instántea de permanecer en la realidad. Con mucho dolor caí en cuenta y con una resignación atroz, de...

El Ajedrez en un País Populista

El problema del ajedrez en los países populistas no ha sido abordado hasta el momento con la seriedad que se lo merece. Casi siempre los jugadores son los mismos, uno en base a prevendas que simulan derechos y en base de invocar monstruos trata de cerrar filas. Su juego se caracteriza en el discurso que todos somos peones, pero en el fondo, la reina quiere ser rey eterno, sus caballos son rápidos y sus alfiles no siguen las casillas de su color. En sus torres se atesoran los bienes que sus humildes peones producen día a día.  Del otro lado hallamos a un jugador tímido que no se pone de acuerdo que acción seguir y no junta fichas ni siquiera para empezar un partido. Confundido sólo hace movimientos torpes y poco orgánicos, sin ninguna intención brinda con su presencia un plafón necesario para que haya un juego. Lamentablemente este es el panorama de los últimos 70 años donde parece que en el tablero hay una competencia pero simplemente es un acuerdo de antemano.

Sommelier

  Alza la copa y observa el contenido, de un color amarillo intenso, brillante, con tonos dorados, parecido a la melena de Clara bajo el sol del mediodía. La agita ligeramente y comprueba que casi no se perciben las lágrimas en el cristal. Mejor así. Acerca la nariz y nota el aroma de frutas blancas, como la pera, el albaricoque o aquella piel saliendo de la ducha. También distingue unos toques florales, muy tenues, puede que rosa. Prueba un poco y lo paladea. Dulce, como sus besos; ácido, como su humor; fresco, como su sonrisa. Una vez engullido, descubre que el sabor es persistente, como el recuerdo de la última discusión, y con un punto agrio, igual que una despedida inesperada. Lanza la copa al suelo y se termina la botella de vino bebiendo a morro. Víctor Lorenzo Cinca Realidades Para Lelos

Avaricia sin Límites

Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana , la última vez que nos vimos le dije que no quería hablar más con él, que era un abusador de confianza, un ladrón, un mal amigo … Se quedó con el negocio en el que éramos socios y a mi espalda, con mi novia. Lo que no supo él fue que mi orgullo era irrenunciable, por eso cuando le disparé tenía cara más de sorpresa que de susto. Con disimulo lo enterré en mi jardín trasero, pero como siempre lo que tiene nunca le alcanza y pretende entrar a la sala.

Castigo Anticipado

-Sacame de acá! -aullaba desde su celda el ladrón. Burlón, el comisario se fue alejando de los calabozos. Siguió y alcanzó el sopor de las oficinas administrativas, para ganar la calle más tarde. Después, llegó  al segundo piso de un pequeño departamento y una mujer, después de besarlo apasionadamente, le preguntó: -¿Esta vez por qué lo encerraste a mi marido?- -Sólo quería volver a verte. Desde mañana te venís a vivir conmigo. ¿Tenés champán? - Si, en la heladera. Abrumado, el ladrón se aferra a la esperanza que no noten un cambio en el gusto de la bebida espumante.

Tareas Domésticas

La cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora, el corazón sigue dorándose en el horno y la lengua está ya planchada y colgada. Todo en orden. Por primera vez, hoy no va a poder quejarse de nada. Victor Lorenzo Cinca, en Realidades para Lelos