- Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte, así me dijo mi madre, pero hoy no le haré caso. Tampoco obedeceré que no copie en los exámenes ni que tampoco estudie. Ella no lo entendería, pero con mi profesora compartimos algo más que el salón de clases. Y mientras voy conciliando el sueño siento su perfume en mis manos y me extremezco con sólo pensar en el próximo encuentro.
He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada Gabriel García Márquez
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