Una semilla en esta tierra desolada. Así sintetizó su vicio creativo y su curiosidad infinita. Entonces creo el cielo, las plantas, los pájaros, los peces y todos los animales terrestres. En principio creyó que era suficiente, sin embargo quiso agregar más azar a su experimento. Acto seguido, hizo un par de muñecos de barro, les insufló vida y libertad. Luego, los metió en medio de sus creaciones. Más tarde, satisfecho, se sentó a ver qué sucedía hasta el final de los tiempos.
He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada Gabriel García Márquez
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