Ella sabrá lo que hace. Le prepara todos los días el desayuno con miradas cómplices, y el almuerzo para que se lo lleve al trabajo. También de noche le hace un delicioso entremés de caricias y besos antes de servirle la suculenta cena. Pero el postre del amor ella lo prueba en mi humilde departamento todos los martes y jueves, pues sólo yo sé darle el sabor que ella espera de la vida, aunque sea prohibido y secreto.
He aprendido que el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada Gabriel García Márquez
Comentarios
Publicar un comentario
Tu palabra tiene valor!!! Comentá!!!